Chapman sigue maravillando con su velocidad

 

CINCINNATI – El lunes, Aroldis Chapman amenazó con romper su propio récord del pitcheo más rápido grabado en el radar-105.1 millas por hora vs. los Padres el 24 de septiembre del 2010.

En el primer juego de la serie de los Rojos ante los Diamondbacks, el zurdo cubano entró en el noveno inning con el encuentro empatado a una carrera por bando. Chapman ponchó a cada uno de los tres bateadores que enfrentó. Eso no fue lo llamativo, ya que el cerrador de Cincinnati ha logrado esa hazaña nueve veces en el 2014.

Lo extraordinario fue lo siguiente:

–Chapman hizo un total de 20 lanzamientos, de los cuales 15 fueron rectas.

–Ninguna de las bolas rápidas fue medida en menos de 101 millas por hora. El promedio de las 20 fue de 102.

–Chapman alcanzó las 104 millas por hora con un pitcheo a Paul Goldschmidt y en la entrada llegó a las 103 cinco veces.

–De los cinco lanzamientos que no fueron rectas, tres fueron sliders y hubo dos cambios de velocidad. Los sliders fueron de 91, 92 y 90 millas por hora, mientras que los cambios fueron de 91 y 90.

–Chapman ha ponchado ahora a 20 bateadores en 8.2 entradas de labor en el mes de julio; eso significa una proporción de 20.8 ponches por cada nueve innings. Para la temporada, dicha proporción es de 18.4.

–Al ponchar a Goldschmidt, quien fue el primer bateador del inning, Chapman extendió a 44 su propia marca de presentaciones consecutivas con un ponche, récord que remonta al 21 de agosto del año pasado.

“No fue nada especial. Simplemente estaba pitchando”, dijo Chapman. “No puedo decirles por qué (estaba tirando más duro de lo usual)”.

Goldschmidt no estuvo consciente de qué tan duro estuvo tirándole Chapman, pero sí sabía que era algo que jamás había visto.

“¿Qué velocidad alcanzó, 104?”, manifestó Goldschmidt después del maratónico partido que terminó siendo una victoria de Arizona por 2-1 en 15 entradas. “Sí, en cuanto a velocidad es probablemente lo más duro que (he enfrentado), por unas cuatro millas (por hora)”.

El receptor de los Diamondbacks, el venezolano Miguel Montero, fue la última víctima de Chapman. El cátcher no sólo trataba de conectarle esa recta con el bate, sino también trataba imaginarse cómo sería recibirla detrás del plato.

“Aún creo que preferiría enfrentarlo (como bateador) en vez de recibirlo, para ser honesto”, dijo Montero. “Puedes ver la reacción de Mesoraco (receptor de los Rojos). Cada vez que atrapaba la bola se veía como que, ‘¡Ah!’, como si estuviera con dolores”.

“Es un atleta increíble”, expresó Mesoraco. “Lo que sea que él haga no me sorprenderá. Es un muchacho bien especial. Es increíble la forma en que puede tirar”.

Chapman estaba descansado, ya que había lanzado por última vez el sábado-aunque ese día había registrado un salvamento de cuatro outs ante los Nacionales, apenas el cuarto de su carrera de más de una entrada.

“Con (un día) de descanso, me sentía suelto, mejor”, dijo Chapman. “Uno está pitchando nada más; no puedes controlar lo duro que tires”.

Esa es una idea que asusta a los bateadores contrarios.

 Manny Randhawa / MLB.com

Derek Jeter superó a Yastrzemski en la lista de hits

 

 

ARLINGTON – Fue durante una derrota de los Yankees, así que Derek Jeter no estuvo de humor para celebrar la hazaña de superar a Carl Yastrzemski y adueñarse del séptimo lugar de todos los tiempos en hits conectados.

Jeter dio su imparable número 3,420 el lunes en una derrota de Nueva York por 4-2 en Texas.

“Es una hazaña notable”, dijo Jeter. “Es difícil disfrutarlo cuando perdimos el juego, pero estoy seguro de que cuando termine la temporada, lo veré y tendré la oportunidad de darme cuenta de lo especial que es. Cuando hablas de una lista de los mejores jugadores de todos los tiempos, es bastante especial”.

Jeter se fue de 4-3 con una base por bolas el lunes. Su hit para superar a Yastrzemski fue un sencillo ante el japonés Yu Darvish y fue parte de un bateo y corrido con su compañero en los Yankees, Brett Gardner.

Honus Wagner (3,430) está en el sexto lugar de todos los tiempos en hits y sería el próximo blanco de Jeter en ese sentido, según MLB.com y el Elias Sports Bureau. Debido a algunas discrepancias en estadísticas históricas, los números pueden variar según la fuente.

Los primeros cinco en la lista son Pete Rose (4,256), Ty Cobb (4,191), Hank Aaron (3,771), Stan Musial (3,630) y Tris Speaker (3,514).

Yastrzemski conectó sus 3,419 hits durante una carrera de 23 años de 1961 a 1983, todos con los Medias Rojas.

Bates de Rangers apoyaron a Darvish vs. Yankees

 

 

ARLINGTON, Texas — Yu Darvish ponchó a ocho bateadores en siete innings, para su 10ma victoria, y J.P. Arencibia rompió el empate con un hit productor para los Rangers de Texas, que el lunes vencieron a los Yanquis de Nueva York 4-2.

Darvish (10-6) celebró con el puño en el aire tras su último ponchete, cuando Brian McCann se fue en blanco con un swing para cerrar el séptimo con dos corredores en bases.

Brett Gardner jonroneó dos veces y Derek Jeter tuvo tres hits — rebasando a Carl Yastrzemski en la lista de hits — contra el estelar serpentinero japonés, quien hizo 80 de sus 108 lanzamientos para strikes.

David Phelps (5-5) perdió por primera vez en nueve aperturas, al permitir cuatro carreras y ocho hits en seis episodios.

Neal Cotts trabajó un octavo sin carreras por los Rangers y Neftalí Feliz tuvo un noveno perfecto, para su segundo salvamento en dos oportunidades desde que regresó al papel de taponero.

Por los Rangers, los venezolanos Elvis Andrus de 3-1, una anotada y una empujada, y Rougned Odor de 4-1. El dominicano Adrián Beltré de 4-1, un doble una anotada y una empujada. Los cubanos Arencibia de 4-1, dos empujadas, y Leonys Martín de 4-0. El puertorriqueño Alex Ríos de 4-2, una anotada.

Por los Yanquis, el boricua Carlos Beltrán de 4-2. El dominicano Zoilo Almonte de 3-0.

Cardenas mastered baseball; now, life is a different story

Ex-Reds shortstop left Cuba for greener American pastures, but when accolades ended, his troubles were just beginning

By John Erardi
The Cincinnati Enquirer

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CLEVES - On a sparkling blue day, air crisp and not a cloud in the sky, former Reds All-Star shortstop Leo Cardenas awaits. He is seated at a corner table in the back of the Cleves Drive-in, a West Side restaurant famous for its fried chicken and apple-cranberry pie.

It is the afternoon of Game 3 of the World Series – the Giants vs. Angels – at Pacific Bell Park in San Francisco.

Cardenas, a four-time all-league selection in his nine years as a Red (1960-68), played with the Angels toward the end of his career.

Today, however, he is here to talk not about the Angels or the World Series, but about the restoration of his reputation, which has taken some hits in the past five years.

The interview was arranged when scout Charlie Knotts, a friend of Leo’s, called to say Cardenas was having some problems with the Immigration and Naturalization Service.

Cardenas, who came to this country in 1956 as a 16-year-old kid with only a couple of dollars in his pocket and even less English in his head, never got around to establishing his citizenship, despite twice being married to American women. Every American has learned, somewhere in a civics class, that when a foreign-born person marries an American, he or she can become a citizen. But one still has to apply.

And – as with much in his life, except for that 35-year stretch that involved baseball – Cardenas simply never got around to it.

Cardenas is proud and personable, but at times his temper has gotten him into trouble. He was a terrific baseball player who still loves talking about the game – his brown eyes twinkle at the mere mention of it. But by the admission of his best friend, Cardenas was never the sharpest knife in the drawer. He is also not the most responsible.

Not a good combination.

“You’re a thickhead!” Knotts hollers out to his friend of 18 years. “You heard me, Chico! You’re a thickhead.”

Cardenas, 62, smiles and nods. He knows.

He has been beset by marital-related financial problems made worse by having to pay the $7,000 medical bills of a man whose arm he broke in a fight four years ago (for which he spent three months in jail for felonious assault, although he claimed self-defense) and the $5,000 property bills for the damage he did to a car last year when he was an uninsured motorist.

He says most of his $2,800 monthly net pension from Major League Baseball is eaten up by these costs, leaving him only a few hundred dollars a month for living expenses, including rent. He lives with his son, Mario, who, along with Knotts, helps support Cardenas.

Cardenas’ warmth is his greatest gift. He is an easy man to like. Cardenas enjoyed a 16-year big-league career, and he provided for his eight children.

“I’m a survivor,” he said.

And what is his motivation for wanting to do this story, knowing it wouldn’t be an altogether flattering portrait, given his life after baseball?

“I want to restore my good name, my reputation,” he says. “I want to tell you my story.”

Leonardo Lazaro Cardenas was the sixth of 15 children born to Rafael and Roberta Cardenas in Matanzas, Cuba, located 40 miles from Havana.

One of Matanzas’ best ballplayers was Sandy Amoros, eight years older than Cardenas and an idol for the boy. Cardenas was 10 when Amoros first made it to the big leagues with the Brooklyn Dodgers in 1950.

Cardenas’ first baseball glove came at age 10 – a well-worn, long-fingered model, far too big for Leo’s hands but a treasure nonetheless, because it had come from Amoros, who at the time was in the Dodgers’ farm system.

There was nothing Leo loved as much as he loved baseball. He wrote notes to his teachers, saying he had to leave school early to practice baseball. This earned him a still-memorable spanking from his father, who held the note in his left hand as he swatted Leo’s behind with his right.

So precocious was Cardenas, he had to add a year to his birth certificate so he could sign with the Reds in 1956 at age “17,” even though he was only 16.

The Reds were big on the island in the 1950s, having forged connections with Cuban baseball men Bobby Maduro, Reggie Otero, Tony Pacheco (who later signed Tony Perez) and Preston Gomez.

In the spring of ’56, the Reds flew Cardenas to Douglas, Ga., where he attended a camp with fellow Cuban-born signees Mike Cuellar, Tony Gonzales and Cookie Rojas, each of whom later made it big with other teams.

Cardenas was given a $500 signing bonus and sent to Tucson, Ariz. He spent 1957 and 1958 in Savannah, Ga., and 1959 with the Havana Sugar Kings, an independently owned team the Reds stocked with prospects.

“When I was a boy growing up, that was my dream – to play for the Sugar Kings,” Cardenas said.

In mid-1960, the Sugar Kings were moved to Jersey City, N.J., which is where Cardenas was when the Reds called him up. The great Reds shortstop, Roy McMillan, had broken a finger.

“My first day in the big leagues, I watched from shortstop as my new roommate – Don Newcombe – threw a pitch and broke the kneecap of the Cubs’ Ernie Banks,” Cardenas recalls. “I remembered thinking, `Man, they play for keeps up here.'”

In the early 1960s, former Reds pitcher Jim O’Toole recalls, the badly slumping Cardenas told then-Reds manager Fred Hutchinson: “I want to fly home; I quit.” The Reds, Cardenas figured, would pay his plane fare home.

“Hutch told Leo, `If you’re not in uniform and on the bench in 15 minutes, you’ll be out of here today. And we won’t be paying for anything,‘” O’Toole said.

In 10 minutes, Cardenas was on the bench and in uniform.

In 1964, in the seventh inning of the second-to-last game of the regular season, with the Reds leading 3-0 and within six outs of taking over first place in the National League in a three-team race, Phillies pitcher Chris Short threw a pitch that hit Cardenas in the back. Cardenas – bat in hand - headed toward the mound but was restrained by Phillies catcher Clay Dalrymple.

“Leo woke up a dead ballclub when he did that,” said O’Toole, who pitched that day. “That just isn’t something you did. You had to be smarter than that.”

In the eighth inning of that game, Cardenas and second baseman Pete Rose inadvertently let an easy popup drop between them. O’Toole felt it was Cardenas’ ball; manager Dick Sisler agreed. The play triggered the Phillies’ winning rally, and the Reds were all but through. After the game, O’Toole went after Cardenas, who defended himself by reaching for the closest object – an ice pick. A teammate was able to wrest it away from him.

After four All-Star seasons in five years, Cardenas was traded to the Minnesota Twins because Reds general manager Bob Howsam believed Cardenas’ range had diminished, and the Reds needed pitching. All Cardenas did in Minnesota in 1969 was play in 160 games and tie a 63-year-old American League record for most putouts by a shortstop. He played in 160 games the next year, too, helping the Twins make the playoffs each time. In 1971, Cardenas made his fifth All-Star team. In 1972, his salary topped out at $75,000 – big bucks back then.

Cardenas’ final year was 1975, when he hit .235 in 102 at-bats for the Texas Rangers.

“Baseball wasn’t easy – there were a lot of bumps and bruises – trying to stay in the lineup every day,” says Cardenas, raising his left pant leg to reveal the 15-stitch scar left by the take-out slide of the Cubs’ Adolfo Phillips at Wrigley Field. “I didn’t come out. I wrapped it up and went back in. It’s something I learned from Frank Robinson: Don’t let anybody take your job.

“As a player, you show up, work hard. The club takes care of most everything else.”

Left unsaid, but as obvious as that 15-inch scar, is that when Cardenas’ playing career ended, he couldn’t handle real life.

“He grew up with a dirt floor, no electricity, sleeping six kids to a bed in a three-room house,” is the way Knotts puts it. “Money doesn’t mean to Chico what you think it would. If he has it, he spends it. Money doesn’t mean anything to Chico Cardenas.”

Over the past 25 years, Cardenas has surfaced occasionally in the public eye: a newspaper feature here and there; a segment on local TV now and then. Cincinnatians would hear “Leo’s molding hoses at Milacron,” or “Leo’s pumping gas in Bond Hill” or “Leo’s cutting grass” somewhere.

Why hadn’t Cardenas been able to parlay a 16-year major-league career into more? After all, didn’t he say he had a 12th-grade education? (Yes, but it turned out not to be true. Just add up the numbers. He was playing ball in the States at 16; how old was he when he started school? “Three,” answered Cardenas, his eyes twinkling.)

Four years ago, he took his most public hit, a front-page story titled “The Shame of Leo Cardenas,” which detailed his being sentenced in Hamilton Common Pleas Court to three months in jail and five years’ probation for felonious assault – which included his breaking out the windows of a car that his wife and a co-worker were sitting in, as they talked and ate lunch in Blue Ash.

When the co-worker of Cardenas’ wife fled to the Blue Ash police station, Cardenas hit him in the arm with the bat and broke the man’s arm. (Cardenas told the Enquirer last week it was self-defense. But there was no mention of self-defense in the court story or the Blue Ash police report.)

And, so, there you have it: a bat and an ice pick in 1964; a bat in 1998. Self-defense, Cardenas repeats. Otherwise, no connection.

But one has to wonder. Both bat incidents related to matters of the heart. Somebody had crossed Cardenas. He took matters into his own hands.

“Charlie, you would have done the same thing,” Cardenas tells Knotts, in speaking about the second incident.

“No, Chico, I wouldn’t have done the same thing,” Knotts tells him. “That is the difference between you and me, and almost everybody else. You are a good man, Chico, but you are a thickhead.”

Cardenas and Knotts met in 1984. Knotts was coaching JTM’s baseball team at Three Rivers Park on the West Side. Cardenas’ son, Leo Jr., was on the team. One day, Knotts saw a man, a wide smile on his face, come loping down the hill.

“Hey, you’re Leo Cardenas!” Knotts exclaimed. “Just don’t stand there, Leo! Get over there at third base and help me coach this team.”

Later, Knotts got JTM to pay Cardenas $200 a game. Knotts knew Cardenas needed it. This was the equivalent of former big-league manager Billy Martin shaking Cardenas’ hand and leaving a hundred-dollar bill in it. Martin knew what Knotts knew.

“Don’t worry about me, Charlie,” Cardenas once told his friend. “I have had all the honey.”

He meant it literally. Between games of doubleheaders, Cardenas would swig honey and suck on a lemon.

“The fruit I can understand,” Knotts told Cardenas. “The honey is good as a sweetener, but a whole jar of it? Honey is sugar, Leo. And that much sugar isn’t good for a man.”

And, yet, Cardenas kept eating the honey. In a way, he still does.

He has the joy, the twinkle, the spring in his step. Too often, though, he won’t listen to reason. But by almost every account – from his friends, his former teammates, his 18-year-old son, Mario – Chico Cardenas is a swell guy. He has a heart of gold.

Cardenas hopes to get his green card next week. He is scheduled to go to court in December, this time for a probation violation, he says. He has fallen behind on paying the restitution in the bat incident of four years ago. He says he will get current and stay out of jail.

“I can’t talk about the case, because it’s open and pending,” said Cardenas’ attorney, Marina Marinakis. “All I can tell you is he’s a nice guy. A very nice guy.”

E-mail jerardi

Melky lideró paliza de Azulejos sobre Medias Rojas

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BOSTON — El dominicano Melky Cabrera conectó dos cuadrangulares, uno de cada lado del plato, y remolcó cinco carreras, mientras que R.A. Dickey admitió sólo tres imparables en siete innings y los Azulejos de Toronto apalearon el lunes 14-1 a los Medias Rojas de Boston.

Los Azulejos ganaron por sexta ocasión en siete partidos, mientras que los Medias Rojas perdieron un día después de haber roto una racha de cinco derrotas que comenzó en Toronto con tres reveses.

Cabrera jonroneó hacia el bullpen de Boston en el jardín derecho después que su compatriota José Reyes abrió el encuentro tramitando un pasaporte. Cabrera puso la pizarra 9-0 en la sexta con un bambinazo de tres carreras hacia el jardín izquierdo, para sumar 14 jonrones en la temporada.

Ryan Goins pegó cuatro hits y produjo cuatro carreras para Toronto.

Dickey (9-10) ponchó a 10, permitió una carrera y regaló un boleto para llevarse su tercer triunfo en 10 aperturas. Pero contra los Medias Rojas lleva foja de 3-0 con 21 ponches y dos boletos esta temporada.

Clay Buchholz (5-7) dejó el partido después de permitir que los primeros tres bateadores se embasaran en la sexta y admitiera una carrera en un doble de Goins.

Por los Azulejos, los dominicanos Reyes de 2-0, con una carrera anotada; Cabrera, de 4-2, con tres anotadas y cinco remolcadas; José Bautista, de 5-2, con una anotada; y Juan Francisco de 3-0, con una anotada.

Por los Medias Rojas, el dominicano David Ortiz de 3-1, con una carrera empujada. El puertorriqueño Christian Vásquez de 1-0.

Worley y Piratas pintaron de blanco a los Gigantes

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SAN FRANCISCO, California –Vance Worley lanzó un partido de cuatro hits, para la primera blanqueada de su carrera; y los Piratas de Pittsburgh atacaron temprano al abridor Madison Bumgarner en una victoria de 5-0 sobre los Gigantes de San Francisco.

Worley (4-1) ponchó a tres y regaló una solitaria base. Su único juego completo previo fue una victoria de 7-2 sobre los Gigantes el 26 de julio del 2011 en Filadelfia.

Cuatro jugadores empujaron una carrera ante Bumgarner (12-8) en el primer episodio, y Josh Harrison bateó su séptimo jonrón del año en el segundo, para proveer toda la producción de Pittsburgh.

Por los Piratas, el dominicano Gregory Polanco de 3-1, una empujada.

Por los Gigantes, los venezolanos Pablo Sandoval de 3-2 y Gregor Blanco de 3-1.

Today in Baseball History: July 29th

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1996
On July 29, 1996, future Hall of Famer Tommy Lasorda announces that he is retiring as manager of the Los Angeles Dodgers. The 68-year-old Lasorda, who had suffered a heart attack earlier in the year, will become a team vice-president.
1983
On July 29, 1983, Steve Garvey’s National League record playing streak of 1,207 consecutive games comes to an end. The San Diego Padres’ first baseman is unable to play due to a dislocated thumb.
1973
On July 29, 1973, Wilbur Wood earns his 20th victory, as the Chicago White Sox beat the Twins, 8-6. Using Wood in a three-man rotation, White Sox manager Chuck Tanner often uses the hurler on only two days rest. Wood will win only four more games over the balance of the season.
1969
On July 29, 1969, Giants slugger Willie McCovey hit his 300th career homer. The homer came in a 4-2 win at Wrigley Field against the Cubs. “Stretch” hit 521 homers in his Hall of Fame career.
1968
On July 29, 1968, Washington Senators shortstop Ron Hansen turns an unassisted triple play – the eighth in the game’s history and the first in 41 years. With runners on first and second, Cleveland’s Joe Azcue hits a line drive to Hansen, who makes the catch before retiring the two runners. Three days later, the Senators will trade Hansen to the Chicago White Sox for utility infielder Tim Cullen.
1958
On July 29, 1958, Ted Williams of the Boston Red Sox blasts his 17th career grand slam. The home run places Williams in a second-place tie with Babe Ruth on the all-time grand slam list.
1915
On July 29, 1915, 41-year-old Honus Wagner becomes the oldest player in the history of the modern era to hit a grand slam. Wagner’s home run, an inside-the-park shot, helps Pittsburgh to an 8-2 victory over Brooklyn. Wagner’s record will stand until 1985, when 42-year-old Tony Perez belts a grand slam.

JOSÉ, NO NECESITAS EXPLICARLE NADA A NADIE…

JOSÉ, NO NECESITAS EXPLICARLE NADA A NADIE...

Por Andrés Pascual

Tony Larussa salió del closet, apoya que los esteroirizados tengan acceso al Salón de la Fama, dice que deberían tener un asterisco, la medida injusta que inventaron en MLB para mantener “estigmatizados” los 61 jonrones de Maris (no se lo sugieron a uno de Koufax, que, ese mismo ano, superó otro de Mathewson gracias a 8 juegos más de calendario también); pero le dieron todo el crédito, al momento de producirlos, a los 70 de McGwire y a los 73 de Bonds, incluso a los tres años consecutivos de Sosa con 60 ó más bambinazos, récord más difícil de igualar que conectar 74, posiblemente, AUN “ESTIMULADO”:

http://www.nydailynews.com/sports/baseball/tony-la-russa-put-steroid-cheats-baseball-hall-fame-asterisks-article-1.1880787

Yo he esperado siempre esta confesión corrupta del ex manager del San Luis , porque, bajo ninguna circunstancia, el tipo dejaría pasar que “los puritanos”, (quedan muy pocos y menos en la Asociación), impidieran que Mark (AL QUE UNA VEZ OFENDIÓ ENVIANDO A UN JUGADOR DE BANCO PERMANENTE A DARLE “EL ÚLTIMO PALO” EN UN JUEGO DE PLAYOFF) descansara a su lado en el último premio que puede ganar un pelotero, sin dudas el más grande; aunque fuera con los calzoncillos sucios, “el hombre que tiene en cero bolas dos strikes al pitcheo moderno con lo del relevo escalonado”, iba a dar una última batalla, que no son dos porque, sospechosamente, se ha escapado Pujols, que entrará a Cooperstown con dudas sobre la transparencia de su trayectoria, “otro de sus niños de preferencia”, que se fue de los Cardenales porque Larussa no se quedaba y el club no lo aguantó de manera más sospechosa y poco transparente aún, por cierto, parece tabú mencionar al dominicano en el team de Ohio; así lo he tratado 3 veces desde hace 4 ó 5 años hasta ahora.

http://www.beisbolmundial.com/926_analisis/944732_la-caida-de-una-generacion.html

¿Bajo qué recomendaciones contrataron a Bonds y al ex primera base del Oakland como entrenadores de bateo? ¿Quiénes los propusieron? ¿Qué buscan con esos individuos “enseñando” a batear?:

http://eltubeyero22.mlblogs.com/2014/04/02/que-hacen-bonds-y-mcgwire-ahi/#more-3736

¿Qué hubiera pasado si Canseco no escribe el libro? ¿Quién los hubiera identificado como delincuentes de la pandilla del laboratorio en el mayor HEIST de la historia del pasatiempo? Es lógico que el tampeño, que tiene que decir algo para suavizar la monstruosidad de hombre mediocre, capaz de confesar también “no pueden estar en el mismo lugar que Ruth, que Aaron (olvidó que Hank los usó y que la Media ha cerrado herméticamente esa gaveta para que no salgan las cucarachas)” aportara lo anterior:

http://www.peninsuladeportiva.com/opinion/los-escandalos-poco-difundidos-del-beisbol-7423/

Pero los “novicios deben estar en el Olimpo…” que el tiempo es de anjá, una mano lava la otra y las dos la cara ¡Imagine lo que podrán con ayuda ajena poniendo jabón Camay!

Pudiera resultar raro que Larussa haya hecho la declaración de apoyo a la generación inmoral cuando ya se sabía Inmortal, aunque, posiblemente, fue una maniobra que, no lo dudo, incluya a Selig y a otros “interesados”, a fin de ganar credibilidad contribuyente para la decisión de un tipo de votante desconocedor, decadente y quién sabe qué más en mayoría, al que pudiera funcionarle la desvergonzada declaración como el combustible a un motor.

A fin de cuentas, el año próximo se proyecta como bueno para las aspiraciones de Pete Rose con respecto a Cooperstown, va a suceder: lo limpian, lo eligen y dan una fiesta más grande que las de Mariano y Jeter después que anunciaron el retiro ¿Quién lo duda?

McGwire no le va a dirigir más la palabra a Canseco, el cubano “lo echó pa’lante…” y el rubio casi rojo lo dijo con esa desverguenza de llorón que lo caracteriza, que pidió perdón por lo que hizo, pero obviando que ganó más dinero del que mereció engañando y que profanó la historia cuando tuvo en sus manos, por un par de años, un récord que, cada vez, le queda más grande.

Tampoco se hubiera puesto bravo si hubiera sido elegido, sencillamente hubiéramos tenido que soportar esta infamia personificada agradeciendole a ¿Quién? Claro que a Tony, a Selig…a todos los que tienen al beisbol como colcha de trapear, como él mismo: ¿Hubiera rechazado la elección por cuenta propia?

bleacherreport.com/articles/2139512-mcgwire-i-dont-care-to-speak-with-canseco

Yo no acepto a nadie que engañe, que lucre con la moral del juego, por lo que no estoy de acuerdo con que Canseco ni Palmeiro estén en Cooperstown jamás: sin embargo, José no dio positivo nunca, nunca lo negó y, en su caso, tal vez habrá que ir pensando en ponerlo en Cooperstown con el asterisco de Larussa, único con derecho a tenerlo y a estar allí de todos los implicados en el juego sucio, como “el hombre, después de Landis, que puso su honra como grano de arena en la salvación del beisbol”, en un momento en que no entregaban un par de partidos ocho jugadores, sino el alma del juego todo el andamiaje del Beisbol Organizado.

Esta eleccion 2014 fue lamentable, si bien los jugadores elegidos son inmortales obligados, igual que Cox, se produjo otro “incidente” cuando Torre olvidó (año raro, Selig también incluir el tributo póstumo a Gwynn previo al Juego de Estrellas) agradecerle al único que le debe su entrada al Templo: George Steinbrenner:

http://nypost.com/2014/07/27/torre-apologetic-after-leaving-the-boss-out-of-hall-speech/

El brookliniano no llegó a su puesto por estrella estratega ni por motivador, sino por aguantón y perdedor, porque Steinbrenner sabía que podía recibir más ofensas sin chistar que lanzamientos durante su carrera como receptor, especie de saco de boxeo para descargar su furia y la frustración por “el día malo”.

Torre nunca tuvo destellos de grandeza para acompañar a los grandes timoneles del juego, como pelotero su récord es insuficiente, pero Steinbrenner le armó un buen equipo, de reclutas con clase y ganas de jugar y rendir según lo que prometían (quizás el último calificable así), más algún cambio beneficioso, como el que llevó al club a Clemens, sin embargo, no se opuso a que contrataran a Alex Rodríguez, al que protegió durante sus años juntos porque no le permitían otra cosa, demostrado cuando lo criticó ácidamente desde los Dodgers.

El olvido por parte de Torre de agradecerle al único, al artífice de su exaltación a Cooperstown, fue la revancha, la actitud de un cobarde que le cobró el maltrato durante años como empleador, lo hizo a propósito y fue el resultado de su personalidad, su “ahora verás de lo que soy capaz”, después que el hombre está muerto, sello de bajeza inevitable que no puede limpiar ni cien años de lágrimas.

Es una lástima que tres jugadores como Thomas, Madduxx, Glavine y un manager como Cox, hayan sido exaltados el mismo día que Larussa y el pusilánime, apático y poco competitivo Joe Torre…

Lo del Hall de la Fama una fiesta para Georgia

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).

“Cuando alguien inteligente no sabe si hablar o callar, se dá a sí mismo el beneficio de la duda, y permanece en silencio”… Napoleón Hill.-
-o-o-o-

El único de los seis elevados ayer domingo al Hall de la Fama que no jugó con, o dirigió, al equipo de Georgia, los Bravos, fue Frank Thomas.

Pero, ¡eureka!, Thomas es el único nativo de Georgia entre la media docena de nuevos huéspedes de Cooperstown, ya que vino a este adorable mundo en Columbus, preciosa ciudad de ese Estado.

Las nostalgias de ayer en Cooperstown fueron inevitablemente alrededor de los Bravos, no solo por los nuevos huéspedes del templo, Bobby Coxx, Greg Maddux y Tom Glavine, sino también por Chipper Jones, John Smoltz y los demás héroes del equipo que obtuvo 14 títulos divisionales seguidos, pero una sola vez (1995) ganó la Serie Mundial, no obstante haber participado en otras cinco en apenas 10 años, 1991-1999.

“Es más difícil ganar 14 títulos de la División consecutivos, que ganar dos Series Mundiales”, ha comentado Tom Glavine.

Maddux y Glavine eran los estelares de una rotación estelar, Coxx uno de los mejores mánagers en los últimos 50 años, el abogado Tonny La Russa figuró como infielder en Atlanta, antes de convertirse en rutilante mánager de las Mayores con otros equipos, y Joe Torre jugó como cátcher de los Bravos y después de retirado, también fue mánager, aún cuando con bajo rendimiento. Desde luego, Torre llega a Cooperstown, exclusivamente a bordo de los multimillones de dólares de los Yankees y de George Steinbrenner.

Cooperstown, la acogedora villa al norte del Estado de Nueva York, que alberga apenas 15 mil habitantes, recibió ayer más de 60 mil visitantes, que esta mañana levantaban vuelo de hoteles y casas de huéspedes del pueblo y alrededores.

Además de Smoltz y Jones, entre los Bravos no protagonistas, estuvieron en Cooperstown ayer Hank Aaron y Phil Niekro, dos legendarios del Hall de la Fama.

Entre los tres mánagers entronizados ayer ganaron siete mil 558 juegos en Grandes Ligas. Solo dos lograron más victorias que cada uno de ellos, Connie Mack y John McGraw.

RETAZOS.- ** Los magnates de los Dodgers discuten a puerta cerrada la posibilidad de despedir al mánager Don Mattingly cuanto antes. Me dijeron ayer que Bill Russell figura entre los posibles sustitutos… ** A David Price, lanzador zurdo ( Rays), y a Jeff Samardzija, derecho (Cachorros), dos de los mejores de ambas Ligas, los quieren los Yankees y otros 13 equipos. Pero ninguno, hasta el momento de enviar esta columna, ha aceptado dar los peloteros que quieren por ellos… ** Chuck Knoblauch, ahora de 46 años, quien fuera espectacular segunda base de Twins y Yankees, está preso en Houston, porque golpeó a su esposa, Cherri Knoblauch. Declaró a la policía que Chuck la atacó a golpes mientras ella dormía, aún cuando están divorciados y viven aparte, desde 2012..

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

Jbeisbol5@aol.com
@juanvene5
Juan vene

Archer se une a la polémica entre Ortiz y Price

 

ST. PETERSBURG – La manera deDavid Ortiz de tirar el bate después de conectar cuadrangular-la misma que provocó la ira del zurdo de los Rays, David Price en mayo-volvió a ser tema el domingo en el Tropicana Field. Esta vez, fue Chris Archer que no vio con buenos ojos lo hecho por el toletero dominicano de los Medias Rojas.

Big Papi dio jonrón en el tercer inning de la victoria de Boston sobre Tampa Bay el domingo y, después de dar el batazo, tiró el bate hacia el dugout de los Medias Rojas.

“Eso es lo que hago”, dijo Ortiz.

Pero después del partido, Archer criticó la celebración de Ortiz y reiteró y reiteró los comentarios de Price hace dos meses-que Ortiz a veces se comporta como si fuera “más grande que el juego de béisbol”.

“Creo que fue un ejemplo perfecto de lo que dijo Price”, dijo Archer. “Todas mis interacciones con él fuera del terreno han sido buenas, pero cuando se trata de él dentro del terreno, no sé qué lo hacer pensar que puede ‘perrear’ como lo hace, y que después de eso nadie puede responder, mirarlo mal ni tirarle adentro.

“No sé por qué él piensa así, pero obviamente piensa como (Price) dijo. Él siente que es más grande que el juego. Él siente que el show se trata de él cuando en realidad, si no le doy base por bolas aDaniel Nava ni permito sencillo dentro del cuadro de Dustin Pedroia, su jonrón no significaba nada”.

Price hizo sus comentarios después de un encuentro el 30 de mayo, cuando el zurdo le dio pelotazo a Ortiz. El dominicano pensó que era un ajuste de cuentas por dos cuadrangulares que le conectó el dominicano al zurdo durante los playoffs del año pasado. Luego de recibir el bolazo de Price, Ortiz dijo que ya no respetaba al zurdo.

“Espero que sepa que hay más que sólo él”, expresó Archer. “No sé-pienso que no puedes decir que tu verdadero carácter se define por un acto, sino que múltiples acciones hablan de quién eres. Es lo único que voy a decir”.

Al enterarse de los comentarios de Archer, Ortiz les restó importancia al principio y hasta elogió al derecho de los Rays.

“¿Qué les puedo decir?-los jugadores de hoy son demasiado sensibles, ¿saben?”, manifestó Ortiz. “Lo dejaré así. Creo que es buen pitcher y que tiene un buen material. Creo que va a ser bastante bueno, pero se toma un tiempo para llegar a ese nivel”.

Pero cuando Ortiz supo que Archer había reiterado lo expresado por Price, dijo algo más acerca del joven derecho.

“Siempre va a haber comentarios así”, sentenció Big Papi. “Él no es el indicado para decir eso. Tienes dos días en liga; no puedes estar (llorando) y quejándote de cosas así…díganle que deje de actuar como si fuera David Price”.

David Adler / MLB.com

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